Te ofrecemos recomendaciones de películas y series, desde grandes éxitos hasta producciones menos conocidas que no te puedes perder. Explora nuestra selección cuidadosamente curada y descubre tu próxima historia favorita, ya sea un clásico popular o una joya oculta del cine o la televisión.
Amigos descubren que una criatura espacial está controlando a los humanos para apoderarse del mundo.
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Reseña:
una película tontorrona y muy divertida, cargada de referencias a la cultura popular de los años 80. Bebe sin pudor del cine de ciencia ficción de aquella época y apela de lleno a una nostalgia ochentera que, si bien hoy está algo saturada, acá se utiliza con desparpajo y cariño.
Su mayor fortaleza está en el apartado visual y estético: funciona muy bien, tiene identidad y se permite burlarse de los clichés clásicos del género. La película nunca se toma en serio a sí misma, y justamente ahí radica gran parte de su encanto.
El guion sigue una fórmula conocida —un grupo de amigos adolescentes que termina salvando al mundo—, pero cumple con lo que propone y no pretende ser más que eso. Todo está al servicio del entretenimiento, sin ambiciones de profundidad ni giros trascendentales.
El punto más flojo aparece en el último acto: el desenlace se siente apurado y los villanos resultan algo decepcionantes, quedando por debajo de la energía que la película venía manejando hasta ese momento.
En definitiva, si te gusta la estética y la nostalgia de los años 80, Matadores de Aliens do Espaço Sideral es una propuesta ideal. Eso sí, conviene no buscar complejidad ni lecturas profundas, porque no las ofrece… ni las necesita.
Un perro se muda a una casa rural con su dueño Todd. Allí percibe fuerzas sobrenaturales que acechan en las sombras. Mientras esas oscuras entidades amenazan a su compañero humano, el valiente perro debe luchar para proteger a quien más quiere.
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Reseña:
Good Boy (2025) parte de un concepto tan original como bien ejecutado: toda la película está narrada desde la perspectiva de un perro. No solo la historia, sino también la puesta en escena acompaña esta decisión, con una cámara que se mantiene a la altura del protagonista canino, logrando una inmersión poco habitual y muy efectiva.
Otro de sus grandes aciertos es el uso mínimo del diálogo. Este silencio refuerza la atmósfera, potencia la tensión y facilita la empatía con el protagonista perruno, permitiendo que el espectador experimente el relato casi desde su mismo punto de vista emocional.
La ambientación cumple, aunque cae en un recurso algo gastado como el uso de cintas VHS para generar terror analógico, un elemento que no termina de sumar demasiado al conjunto y se siente más como un cliché que como una verdadera herramienta narrativa.
El principal problema de la película es su trama. El relato nunca termina de aclarar qué está ocurriendo realmente: si la cabaña está embrujada o si se trata de una representación de la muerte acechando al humano enfermo para llevárselo. Esta ambigüedad, lejos de enriquecer la experiencia, deja la sensación de que varias ideas quedaron a medio desarrollar.
Good Boy es una propuesta distinta y curiosa, ideal para quienes buscan algo fuera de lo convencional, pero conviene verla sin grandes expectativas.
Nota aparte: no sé por qué, antes de verla, pensé que era una película de zombis… y no tiene absolutamente nada que ver.
Una familia disfuncional regenta un reputado negocio de hierbas medicinales. El propietario de la empresa intenta innovar creando una nueva poción, que acaba desencadenando un brote zombi.
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Reseña:
El elixir de la inmortalidad (2025) es una película de zombis que, en principio, podría pasar sin pena ni gloria dentro de un género ya saturado, pero que consigue ser entretenida gracias a su buen pulso para la acción. Desde el arranque apuesta por un ritmo ágil y un despliegue constante de escenas intensas que mantienen el interés de principio a fin.
Los efectos especiales están muy bien logrados y el gore cumple con creces, aportando impacto visual sin sentirse gratuito. Si bien la película recurre a varios clichés clásicos del género, estos están correctamente ejecutados y funcionan dentro de la propuesta, sin pretender ir más allá de lo que ofrece.
Su punto más flojo, como ocurre en muchas producciones similares, son los protagonistas: decisiones poco creíbles y forzadas que existen más para hacer avanzar la trama que por coherencia narrativa.
El elixir de la inmortalidad no busca reinventar el cine de zombis ni dejar huella en la industria. Sabe exactamente qué tipo de película es y cumple con ello: una experiencia directa, sangrienta y efectiva para los fanáticos del género.
En una era que está marcada por el cinismo y la desilusión de la población, Superman se enfrenta al desafío de demostrar que los ideales aún importan. Mientras intenta reconciliar su origen kryptoniano con los valores humanos que lo formaron en la tierra, el Hombre de Acero se convierte en un faro de esperanza en un mundo que ha dejado de creer y de tener esperanza.
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Otra de las grandes esperas que tenía para 2025 era este nuevo Superman, y su enfoque distinto resulta, en líneas generales, un acierto. La película presenta a un Superman más humano y frágil, sin volver a contar su origen (algo que, a esta altura, todos conocemos), y deja en claro que todavía es un superhéroe novato, con dudas, errores y altibajos.
Entiendo perfectamente por qué a muchos no les gustó: venían de un Superman más poderoso, solemne y oscuro al estilo Snyder. Personalmente, ese enfoque nunca terminó de convencerme, con su carga de simbolismo bíblico y ciertas metáforas bastante evidentes. En cambio, acá tenemos un Superman más colorido, cercano al espíritu de los primeros cómics, con un aire más mundano y menos omnipotente, lo que lo vuelve más accesible y empático.
El mayor error de James Gunn con la película es querer abarcar demasiado en el tiempo que dura. La sensación constante es que hay varias películas comprimidas en una sola: pasan demasiadas cosas y aparecen muchos personajes en casi dos horas, lo que termina afectando el ritmo. Probablemente habría funcionado mejor como una saga más escalonada, permitiendo que cada conflicto respire.
Aun así, me gustó mucho esta versión del personaje y realmente espero poder verlo desarrollarse más en futuras películas o incluso en alguna serie. También es destacable la incorporación de varios personajes secundarios, algunos muy conocidos y otros no tanto, que enriquecen el universo que se está construyendo.
En cuanto al villano, que Lex Luthor sea nuevamente el antagonista principal era esperable, pero el personaje ya empieza a sentirse desgastado. Sus motivaciones se reducen casi exclusivamente al odio hacia Superman y eso lo debilita bastante. Personalmente, me hubiera resultado mucho más interesante ver a un villano menos explotado en el cine, como Brainiac.
En definitiva, Superman (2025) propone una reinterpretación más luminosa y humana del personaje. No es una película perfecta, pero sí un punto de partida prometedor para un Superman que, esta vez, parece estar recién comenzando su camino.
doscientos años después del apocalipsis nuclear, algunos sobrevivientes de los refugios subterráneos deben regresar a la superficie, un territorio devastado donde la violencia, la radiación y el absurdo coexisten. Allí, entre saqueadores, mutantes y fanáticos, los pocos que quedan intentan reconstruir una sociedad con las ruinas del pasado y aún con la presencia de las ambiciones que la destruyeron.
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La mejor adaptación de un videojuego hasta la fecha, y por amplio margen. **Fallout** logra exactamente lo que toda adaptación debería: darte ganas de volver a jugar o de adentrarte por primera vez en el universo del juego. Seas fan de la franquicia o un recién llegado, la serie te atrapa y te deja con ganas de más.
Más allá de algunos detalles menores que no terminaron de convencer a los fans más acérrimos, la serie construye un mundo sólido, coherente y con una identidad muy marcada. Su estilo visual y narrativo la diferencia claramente de otras propuestas postapocalípticas más genéricas, logrando algo que se siente auténticamente *Fallout*.
El mundo, la ambientación y, por supuesto, la música evocan constantemente a los juegos clásicos de la saga, pero sin limitarse a copiarlos. La historia es propia, aunque funciona como un gran collage de referencias bien integradas: la protagonista recuerda a los personajes de *Fallout 1* o *Fallout 3*, que abandonan el refugio para enfrentarse al yermo; el Ghoul parece beber directamente de elementos vistos en expansiones como las de *Fallout 76*; y el miembro de la Hermandad del Acero remite inevitablemente a *Fallout: Brotherhood of Steel*. Todo está ahí, pero reinterpretado con inteligencia.
Uno de los mayores aciertos de la temporada es el desarrollo de sus tres protagonistas. Algunos están mejor trabajados que otros, pero en conjunto logran generar empatía y hacen que el espectador se sienta parte de ese mundo cruel, absurdo y violento. Sus recorridos personales ayudan a entender las distintas caras del yermo y sus contradicciones.
Finalmente, el mensaje central de la franquicia, ese “la guerra nunca cambia”, está perfectamente reflejado en la serie. Porque aunque pase el tiempo y el mundo se destruya, las ambiciones, los egos y los errores humanos siguen siendo exactamente los mismos. *Fallout* no solo respeta el espíritu del juego: lo entiende y lo expande con enorme acierto.
Un joven Predator marginado de su clan encuentra un improbable aliado en su viaje en busca del adversario definitivo.
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Por fin un poco de aire fresco para la saga *Predator*. **Badlands** se anima a un cambio de estilo y de ambientación que le sienta muy bien a una franquicia que ya pedía una renovación.
La trama sigue a un Predator joven e inexperto, impulsado por la necesidad de vengarse y, sobre todo, de probarse a sí mismo. Es una idea simple pero efectiva, aunque la película probablemente habría funcionado aún mejor con menos diálogos, o incluso casi sin ellos. Aun así, el resultado final es sólido y cumple con lo que propone.
La coprotagonista "humana", que funciona tanto como guía del relato como alivio cómico, le aporta un tono más liviano e incluso algo infantil a la película. Sumado a esto, el hecho de que toda la violencia explícita recaiga sobre monstruos o sintéticos deja bastante en claro la mano de Disney, apuntando a un enfoque más apto para todo público. No es que los chistes o el estilo estén fuera de lugar, pero sí se siente la falta de un poco más de sangre y crudeza, elementos clásicos de la saga.
Al comienzo, la película puede dar la sensación de ser una especie de *The Mandalorian* con Predator, pero con el correr de los minutos encuentra su propio camino y termina construyendo una identidad propia. Esa búsqueda de algo distinto es, justamente, su mayor virtud y ojalá sea una fórmula que se replique y se perfeccione en futuras entregas.
transcurre en un reino donde la apariencia lo es todo. Allí vive Elvira, bajo la sombra de su bella hermanastra. Dispuesta a romper con ese destino cruel, decide conquistar al príncipe y demostrar su valor en una sociedad que parece solo idolatrar la perfección.
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Sí, La hermanastra fea es Cenicienta contada desde la perspectiva de la hermanastra, pero con un enfoque mucho más grotesco y deliberadamente alejado del imaginario edulcorado de Disney. La película apuesta por una fuerte crítica a los estándares de belleza imposibles y construye un mundo medieval con tintes de fantasía, donde la crudeza de la naturaleza humana se muestra sin filtros.
Lo mejor del film está, sin dudas, en su apartado visual: una paleta de colores exquisita, una puesta en escena muy cuidada y una fotografía que refuerza constantemente el tono oscuro y perturbador del relato. Cada plano parece pensado para incomodar y fascinar al mismo tiempo, acompañando el enfoque retorcido de esta reinterpretación.
Su punto más flojo es el desarrollo de personajes. Aunque sigue, en líneas generales, la estructura del cuento original, la película no logra que uno empatice del todo con la protagonista. Más que una hermanastra malvada, termina convertida en la verdadera víctima de la historia, pero esa transformación no está lo suficientemente trabajada como para generar un impacto emocional profundo.
Además, el mensaje o la moraleja quedan algo difusos. Da la sensación de que la película sugiere que, por más esfuerzo que hagas, si sos “feo” nunca vas a alcanzar un final feliz, una idea incómoda que no termina de ser cuestionada ni desarrollada con claridad.
La obra está repleta de escenas fuertes y grotescas, tratadas con un realismo crudo y sorprendentemente plausible. No busca provocar desde lo exagerado, sino desde lo visceral, lo que la vuelve una experiencia intensa y definitivamente no apta para personas sensibles.
La Primera Familia de Marvel se enfrentan a su desafío más terrorífico hasta la fecha. Obligados a equilibrar sus roles como héroes con la fortaleza de su vínculo familiar, deben defender la Tierra de un dios espacial voraz llamado Galactus y su enigmático Heraldo, Silver Surfer. Y si el plan de Galactus de devorar todo el planeta y a todos en él no fuera lo suficientemente malo, de repente se vuelve muy personal.
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Lo primero que hay que decir es gracias por no volver a contar el origen de los personajes. Ya lo vimos tres veces (sí, tres, búsquenlo) y era completamente innecesario repetirlo. Lo segundo, y no menos importante, es el gran acierto del estilo retrofuturista del mundo y de la tecnología, que le da una identidad propia y un aire fresco dentro de un género que ya empieza a sentirse saturado.
Esta era una de las películas que más esperaba de 2025 y, por suerte, no me decepcionó. Es, en esencia, Los 4 Fantásticos de 2007 pero bien hechos: corrige el tono excesivamente oscuro de la versión de 2015 y encuentra un punto medio inteligente entre lo ya conocido y algo nuevo. Mantiene la esencia del MCU, pero sin perder personalidad, y termina siendo una de las mejores formas posibles de introducir a estos personajes al universo compartido.
Uno de sus mayores aciertos es que, más allá de los superpoderes, pone el foco en la dinámica familiar del equipo. La película se toma el tiempo de mostrar su día a día, sus vínculos y roces, y eso fortalece mucho a los personajes. El punto más flojo aparece en el conflicto final del tercer acto, que se siente algo apresurado. Además, se nota que es una película muy pensada para fans, especialmente de los cómics, ya que para un espectador completamente nuevo puede resultar una de las puertas de entrada menos amigables al MCU.
En cuanto a los villanos, este es, sin dudas, el mejor Galactus que hemos tenido hasta ahora, aunque la vara estaba bastante baja. Eso no significa que esté brillantemente escrito, pero cumple correctamente su rol como antagonista. También destaca la reinterpretación de la Silver Surfer, que le aporta un toque distintivo y ayuda a despegarse de las versiones anteriores.
En definitiva, la película cumple con lo que se propone: presentar a los personajes sin caer otra vez en el origen y dejar bien plantado el gancho para integrarlos al MCU. ¿Funciona? Sí. Aunque personalmente me hubiera gustado pasar más tiempo explorando este universo retrofuturista, que es, sin dudas, uno de los aspectos más atractivos de la propuesta.
sigue a los icónicos Lucas y Porky, quienes descubren por mero accidente un plan siniestro en una fábrica de chicles. Alguien está detrás del plan de control mental alienígena y ellos deben convertirse en héroes para descifrar cómo salvar la Tierra.
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Como alguien que se crió con los Looney Tunes clásicos de las décadas del 30 al 50, El día que la Tierra explotó es un auténtico deleite nostálgico. Desde su animación de estilo clásico hasta los diseños de personajes y el uso constante de gags visuales, la película respira amor por aquella era dorada de la animación.
La historia no pretende tomarse en serio, y eso juega totalmente a su favor. La trama funciona simplemente como una excusa para encadenar situaciones cómicas, parodiar la ciencia ficción clásica y rendir homenaje a sus tropos más reconocibles. El objetivo es claro: hacer reír. Y lo logra con creces. Los chistes, los gags y los momentos absurdos se sienten genuinos, bien medidos y cargados de un cariño evidente por el material original.
Uno de sus mayores aciertos es la animación, sumamente pulida y expresiva, que le da una vibra única a cada fotograma y refuerza esa sensación de estar viendo algo hecho con pasión y respeto por el legado animado.
Si hay algo que se le puede criticar, es la ausencia de otros personajes clásicos, aunque sea como cameos o referencias de fondo. Resulta un poco extraño que casi todos sean humanos, salvo los protagonistas, cuando el universo Looney siempre se caracterizó por su variedad de figuras excéntricas.
Aun así, tanto para quienes crecieron con los clásicos como para quienes nunca vieron Looney Tunes, esta película es altamente recomendable y no tiene desperdicio. Ojalá tome nota la industria y se animen a hacer más producciones de este estilo, recuperando a los clásicos de ayer y reinterpretándolos para las nuevas generaciones.
Secuela de la película "Journey to the West: Conquering the Demons" de 2013.
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Después de haber quedado tan enganchado con la primera parte, era inevitable continuar con esta secuela. Y sí, Viaje al Oeste 2 (2017) se siente claramente distinta a la película de 2013, tanto en el humor como en el estilo visual. Esto no es casual: esta vez Stephen Chow participa únicamente como guionista y no como director, y esa ausencia se nota.
Aunque me gustó más la entrega anterior, esta segunda parte sigue siendo disfrutable, aunque por motivos diferentes. Mientras que la de primera parte brillaba por su humor característico y su caos creativo, esta secuela logra sostenerse principalmente gracias al carisma de sus personajes.
En especial, destaca la relación de amor y odio entre el monje y el Rey Mono, que funciona como el verdadero motor emocional de la película. De hecho, esta es una de las versiones del Rey Mono que más me gustó —aunque tampoco he visto demasiadas para comparar—, presentada como un personaje lleno de matices, contradicciones y momentos entrañables.
El punto más flojo es la trama: más allá del viaje constante de un lugar a otro, los personajes evolucionan poco o nada, y la historia avanza sin grandes consecuencias. Si bien el final deja caer indicios de una posible continuación, hasta el momento no hay noticias alentadoras sobre una nueva secuela.
Donde ver:
por desgracia no esta en streaming legal pero al igual que la anterior precuela esta completa en YouTube, aunque esta no la pude encontrar en español.
Adaptación libre de la historia china del Rey Mono
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Reseña:
Viaje al Oeste: La Conquista de los Demonios (2013) forma parte de mi objetivo personal de recorrer toda la filmografía del gran Stephen Chow, y hasta ahora sigo sin encontrar una sola película realmente mala.
La película se toma muchísimas libertades respecto al mito original de Viaje al Oeste, pero lo hace sin complejos y con el estilo inconfundible del director: una mezcla de humor absurdo, comedia slapstick y, en este caso particular, una violencia sorprendentemente cruda en comparación con otras de sus obras.
El resultado es un cóctel delirante de cazadores de demonios, artes marciales exageradas, efectos especiales que por momentos rozan lo cutre —aunque de forma deliberada— y una sucesión constante de situaciones absurdas y bizarra. Todo convive con una naturalidad extraña que solo Stephen Chow sabe manejar.
Los personajes son uno de los grandes puntos fuertes: interesantes, originales y expresivos al extremo. Incluso los extras de fondo tienen gestos y reacciones tan marcadas que por momentos uno duda si está viendo una película de acción real o un cartoon llevado a la vida real.
Me gustó especialmente el concepto de los monstruos con moraleja, criaturas que no son malvadas simplemente por serlo, sino que esconden conflictos y motivaciones propias. Y aunque el Rey Mono casi no aparece hasta el tramo final, cuando lo hace se roba cada escena sin esfuerzo.
El equilibrio entre humor y acción está muy bien logrado, con ambos elementos funcionando en partes iguales. La disfruté muchísimo, y eso que dura casi dos horas, un tiempo que se pasa volando gracias a su ritmo y a su energía constante.
Donde ver:
no esta disponible en streaming legal pero la encontré completa en youtube, lo mas curioso es que tiene un doblaje en español raro que le da otra capa mas de humor.
El padre Park es un médico convertido en sacerdote que fue excomulgado por realizar exorcismos para una iglesia que negaba la existencia de males sobrenaturales. Cuando su viejo amigo, un monje de un templo secreto y lleno de magia, lo llama para proteger a un niño ingenuo, pero poderoso, de su malvado maestro, el padre Park deberá enfrentarse a su pasado.
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Crónica de Exorcismo: El Comienzo (2024) destaca de entrada por una animación sobresaliente, con colores llamativos y diseños visuales únicos que remiten a otras producciones del género, pero siempre con una identidad propia bien marcada.
Las escenas de acción están muy bien logradas, en especial la secuencia inicial que, sin entrar en spoilers, es fácilmente lo mejor de toda la película. De hecho, ver fragmentos de esa escena circulando en redes fue lo que despertó mi interés por verla completa.
Lamentablemente, a partir de ese punto la película comienza a ir en picada. Intenta mostrar demasiado sin terminar de explicar nada, generando una constante sensación de que falta contexto. Esto lleva incluso a preguntarse si está basada en una obra previa, si forma parte de una saga o si existe alguna precuela… búsquedas que no llevan a ningún lado.
Tiene personajes con potencial e ideas interesantes, pero el espectador nunca llega a encariñarse con ellos, ya sea por el escaso tiempo en pantalla o por una escritura de guion poco efectiva. La trama, que arranca con fuerza, termina estancándose a lo largo de su hora y media de duración, dejando una persistente sensación de falta de rumbo.
El exceso de escenas dialogadas, muchas de ellas reiterativas y explicativas, frena constantemente el avance del relato y vuelve la experiencia repetitiva, además de dejar varias subtramas inconclusas.
Como dato adicional llamativo, hay un personaje femenino que aparece en el tráiler, en las portadas promocionales e incluso tiene ficha de personaje, pero en la película solo figura durante unos segundos en una única escena y luego desaparece sin explicación. Algo similar ocurre con ciertos flashbacks de personajes de los que apenas sabemos nada, lo que refuerza la sensación de que hubo cambios importantes en el guion o escenas recortadas, e incluso genera dudas sobre la posible existencia de una precuela o spin-off que nunca llegó a materializarse.